¿Por qué ha fallado mi bizcocho?

Siempre es complicado el conseguir un bizcocho perfecto, pero realmente es la base de cualquier tarta y es esencial que os salga bien el bizcocho para que el resultado final del pastel sea bueno. Si habéis seguido todas las recomendaciones de un post anterior y aún así habéis tenido problemas… hoy veremos aquellos problemas más habituales al hacer un bizcocho.

Bizcochos con barriga: probablemente el horno tenía una temperatura demasiado alta cuando se empezó la cocción. También podría ser porque se ha utilizado demasiada levadura.
Una opción que me suele funcionar es, o bien cortarle la parte que sobra, o si no es muy pronunciada, montar el bizcocho al revés, es decir darle la vuelta y que la parte de la “barriga” quede en la base de la tarta para que no se vea.

Bizcochos con grietas: probablemente la temperatura de horneado era demasiado alta. También podría ser porque la mezcla tenía demasiada harina o demasiada levadura.

Bizcochos hundidos por el centro: la temperatura de horneado probablemente era demasiado baja, o se ha sacado demasiado pronto el bizcocho del horno. También puede ser debido a utilizar demasiado azúcar.

Bizcochos quemados por arriba: quizás has tenido que alargar la cocción porque el bizcocho aún no estaba hecho pero se te ha quemado por arriba. Una solución fácil es ponerle papel de aluminio al empezar la cocción y a mitad de horneado retirarla.

Bizcochos escasos: a veces pasa que una misma receta mengua y no entendemos porqué. Ves la foto de la receta y han podido hacer dos cortes al bizcocho mientras que tú no puedes hacer más que uno. Esto puede ser debido a que la temperatura de horneado era demasiado alta, o no había suficiente levadura, o debido a un sobre batido de la mezcla de la mantequilla o las yemas con el azúcar o a que el molde utilizado es demasiado grande para la cantidad de masa de la receta.

Bizcochos con pepitas de chocolate en el fondo: a veces la recetas llevan pepitas de chocolate o frutos secos y según la consistencia de la masa puede ser complicado de que queden repartidas de forma homogénea en la mezcla (sobre todo si la mezcla es poco densa). Si quieres asegurar que queden bien repartidas un truco es que estén bien fríos de la nevera o también enharinarlos un poco antes de añadir en la mezcla.

Bizcochos duros o secos:
puede ser porque la temperatura de horneado era demasiado alta, la mezcla tenía poca grasa (mantequilla o aceite) o exceso de azúcar. También puede pasar debido a un exceso de batido una vez incorporada la harina. También puede suceder cuando utilizamos harina de repostería en lugar de la harina floja. Puedes preparar un almíbar para mojar el bizcocho y aligerarlo un poco.

¿Te ha ayudado? Espero que sí! Si aún así tienes dudas… anímate y pregunta!!

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